Desarrollos recientes en robótica, inteligencia artificial y aprendizaje de máquina nos han puesto en la cúspide de una nueva era de automatización. Los robots y las computadoras no sólo pueden realizar una serie de actividades de trabajo físico de rutina mejor y más barato que los seres humanos, pero también son capaces de realizar actividades que incluyen capacidades cognitivas que se consideran demasiado difíciles de automatizar con éxito, como hacer juicios tácitos, , o incluso conducir. La automatización cambiará las actividades de trabajo diarias de todos, desde mineros y paisajistas hasta banqueros comerciales, diseñadores de moda, soldadores y CEOs.

Pero, ¿con qué rapidez estas tecnologías de automatización se convertirán en una realidad en el lugar de trabajo? ¿Y cuál será su impacto en el empleo y la productividad en la economía global?

La automatización de las actividades puede permitir a las empresas mejorar el rendimiento reduciendo los errores y mejorando la calidad y la velocidad, y en algunos casos logrando resultados que van más allá de las capacidades humanas.La automatización también contribuye a la productividad, como lo ha hecho históricamente. En un momento de crecimiento de la productividad débil, esto daría un impulso necesario para el crecimiento económico y la prosperidad.También ayudaría a compensar el impacto de una disminución de la proporción de la población en edad de trabajar en muchos países. Basado en nuestro modelo de escenarios, estimamos que la automatización podría aumentar el crecimiento de la productividad globalmente de 0,8 a 1,4 por ciento anualmente (ver animación a continuación).

(Fuente:https://www.mckinsey.com/global-themes/digital-disruption/harnessing-automation-for-a-future-that-works)

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El crecimiento y la estabilidad futuros de nuestra economía global dependen de la capacidad de los sistemas educativos del mundo de preparar a todos los alumnos para que tengan oportunidades laborales y ayudarlos a alcanzar niveles de logros más altos. Sin embargo, pese a los numerosos esfuerzos por mejorar los estándares educativos, los sistemas escolares del mundo luchan por satisfacer las demandas de los alumnos y empleadores del siglo XXI.

Tanto en países desarrollados como en desarrollo, los jóvenes dependen cada vez más de las tecnologías de redes sociales para conectarse, colaborar, aprender y crear; y los empleadores comienzan a buscar nuevas habilidades para incrementar su competitividad en un mercado global. Mientras tanto, la educación ha experimentado un cambio menor. Con pocas excepciones, los sistemas escolares aún tienen que modificar la forma en la que operan para reflejar las tendencias y las tecnologías actuales.

La complejidad de este desafío demanda una respuesta enérgica y oportuna, una solución global que permita a los países más pobres superar las etapas costosas en el desarrollo y la expansión de sus sistemas educativos, al mismo tiempo que permita que las escuelas en todo el mundo incorporen las habilidades del siglo XXI en los exigentes planes de estudio.

(Fuente: Informe CISCO. Preparar a cada Alumno para el siglo XXI)

Por todo ello, nos preguntamos si realmente ¿estamos preparando a nuestros hijos para el futuro profesional que les espera?