Actualmente tenemos que poner en perspectiva la necesidad de cambiar el perfil metodológico de nuestros centros, especialmente si tenemos claro que el fin que perseguimos es formar ciudadanos competentes en el mundo que les toque vivir.

Quiero decir con esto que son muchas las variables en las que los que fuimos formados en un sistema tradicional, fuimos muy bien formados, pero que actualmente presentamos carencias que “a salto de mata” tratamos de suplir, debido al gran cambio que se está produciendo a todos los niveles.

Estos cambios nos llevan a ver la necesidad de tener un nuevo modelo educativo, que satisfaga el fin último como Centro Educativo de cualquier colegio, formar personas.

Desconocemos si los cambios que se están produciendo han venido para quedarse o son síntoma de una transformación social aún mayor, pero nuestros hijos, nuestros alumnos deben estar formados para saber hacer frente a cuántas eventualidades se les presenten, y no hablamos de ciencias o matemáticas, sino de saber ser adaptativos, ser resilientes y saber buscar diversas formas de solución ante un problema por divergencia en el pensamiento.

El aprendizaje cooperativo nos aporta un gran avance en la educación; es una metodología activa. Esto ya es un gran avance, porque ahora ya sabemos gracias a la neurociencia que la capacidad de concentración de un cerebro a pleno rendimiento no supera los 18´por lo que a partir de ahí necesita más aporte de oxígeno y eso sólo se puede conseguir haciendo que el corazón bombee más sangre a través de movernos.

Sabemos que el movimiento ayuda, las emociones ayudan, las habilidades sociales simplifican los procesos de aprendizaje, entonces ahora vemos la necesidad de cambiar el modelo metodológico, porque aquí no hablamos de asignaturas, que también son importantes, pero no olvidemos que los conocimientos por si solos no son lo importante, lo importante es saberlos aplicar.

El aprendizaje cooperativo aporta a los alumnos; una metodología activa, en la que el alumno tiene que investigar, probar sus teorías y trabajar con otros compañeros, nos ayuda a mantener la atención y el interés hacia el trabajo que realizamos. Además, el estar sentados en grupos de 4 alumnos, donde debe haber miembros de ambos sexos, nos permite trabajar factores de relación y habilidades sociales, a la par que enseñarles a gestionar conflictos a través de la inteligencia emocional o la Disciplina Positiva. Si el alumno se siente parte de un grupo, desarrolla un sentimiento de pertenencia, y por lo tanto en los sociogramas observamos como cada vez es más improbable tener porcentajes de alumnos rechazados por sus iguales o no integrados en el centro educativo. Esto nos lleva a mejorar el ambiente de Aula y un mejor conocimiento personal de sus compañeros, factores que hacen que también el disciplinario del centro sea mucho mejor en este tipo de centros.

El aprendizaje cooperativo y las familias; al principio es frecuente que las familias desconfíen de esta metodología, les parece extraño instaurar una nueva forma de dar clase, si “total la que nosotros tuvimos no nos ha ido tan mal”, suelen decir. Podemos tener metodologías activas, que sean motivadoras, que integren mucho más el aprendizaje sin necesidad de tantos deberes y además positivicen la relación social.

La metodología tradicional fue creada con un fin claro y por supuesto que fue adecuada durante mucho tiempo, pero hoy en día, momento en el que desconocemos tanto la carrera como el trabajo que desarrollaran nuestros alumnos de primaria, tenemos que nutrirles de destrezas que no están en los libros.

El aprendizaje cooperativo y los profesores; como docentes hemos sido educados en un sistema tradicional, donde el maestro como centro dentro de atención utilizaba un método expositivo y la función del alumno era la repetición y la memorización, manteniendo un desempeño pasivo en el aula el alumno.

Ese momento es clave para decidir cambiar, porque si el fin para el que educamos, que no es otro que el de formar ciudadanos competentes para el mundo que les va a tocar vivir, es en estos momento tan incierto, tenemos que pararnos como educadores y buscar las mejor manera posible. El aprendizaje cooperativo es una fina hebra de ese hilo que nos ayudará a conseguirlo.

Elaborado por Enrique Escandón, Director Técnico de Infantil y Primaria en el Colegio Joyfe y expero en Aprendizaje Cooperativo

Artículo publicado en el Economista.